Las mentiras de mis maestros
Las mentiras de mis maestros. (Ediciones Cal y Arena, 2002)
Consternado estoy leyendo este libro de Luis González de Alba. Algunos breves ejemplillos:
“Por mi raza hablará el espíritu”
Este es el lema de la UNAM, la Universidad más importante de México. Dice Luis González de Alba:
“Cambiemos la raza en nuestro vociferante racismo: ‘Por la raza aria hablará el espíritu’, supongamos que dice el lema de la Universidad de Heidelbarg. ¿No serían aplaudidos los manifestanes que le arrojaran pintura? ¿O el alpinista que se trepara a la torre rectoril para arrancar a martillazos esa declaración? Un monumento a la raza germana, a la germanidad, sea eso lo que sea ¿no sufriría toda clase de atentados plausibles? Pero en el pobre es dignidad lo que en el rico es prepotencia, digamos parafraseando el adagio sobre la borrachera y la alegría. Deutschland über alles nos parece racista pero ‘como México no hay dos’ es sólo un límpido nacionalismo. Es verdad, por cierto, pero una verad de perogrullo porque tampoco hay dos como Guatemala o Nigeria, y se presta para el típico chiste en contrasentido: no hay dos… por suerte”.
Morelos
Morelos, el segundo héroe nacional, es analizado así desde la pluma devastadora de González de Alba:
“Mientras el conde de Aranda ve, desde 1783, la libertad de religión y las ventajas de libre comercio y libre establecimiento en un territorio inmenso, ofrecidad por los nacientes Estados Unidos, como el motor que hará del nuevo país un coloso irresistible, Morelos plantea como el segundo de los Sentimientos de la Nación: ‘2. Que la Religión Católica sea la única, sin tolerancia de otra’ ¡Zás! ‘4. que el dogma sea sostenido por la jerarquía de la Iglesia, que son el papa, los obispos y los curas, por que se debe arrancar toda planta que Dios no plantó: omnis plantatis quum nom polantabir Pater mes Celstis Cradicabitur. ¡Recontra-zás por el buen Morelos! Menos mal que lo mataron atiempo y no llegó a tener poder para arrancar las plantas que Dios no plantó, las malas yerbas…’
Continúa González de Alba con otros Sentimientos de la Nación del intolerante Morelos:
“‘9. Que los empleos los obtengan sólo los americanos. 10. Que no se admitan extranjeros, si no son artesanos capaces de instruir y libres de toda sospecha’… Y luego vamos por ahí gimoteando acerca de los daños que nos han causado los estadunidenses. Nadie nos ha tratado peor de como lo hemos hecho nosotros”
Menciona cómo se creaba un clima de crecimiento, comercio y libertad en el mundo pero “ante esa primera oleada globalizadora, que acabaría creando el comercio mundial y desatando las fuerzas productivas, los Morelos del mundo entero cavaban trincheras religiosas y militares para evitar la libertad de religión, indispensable en la reforma a fondo de la industra y del comercio”.
En vez de recibir a inmigrantes polacos, alemanes, italianos, españoles e ingleses, muchos de ellos no católicos pereo sí calificados artesanos, obreros y agricultores, que huían de opresiones y guerras, en los primeros años del México independiente se les persiguió y se les negó la libertad de empresa y de establecimiento que buscaban. Un ejemplo quizá insignificante, dice Luis González de Alba, es que mientras en Estados Unidos fabricaban y exportaban finas porcelanas desde el siglo antepasado, en México siguen nuestros artesanos en el siglo XXI fabricando platos de barro que poca gente en el mundo quiere por su alto contenido de plomo y porque salen todos chuecos.
Para aquellos que gustan de los artículos de Luis González de Alba en la web, les recomiendo este blog:
http://temibledani1lga.blogspot.com/
me parece que es de un fan.
Saludos.
La opinión de otros es una voz en el aire que ronda como silbido, silbido que no precisamente es la verdad, la verdad se encuentra entre los más nobles que se preocupan por su país y lo tratan como es, una gran Nación. México, el país de los mexicanos, los verdaros lo que estudiamos la historia y la respaldamos con hechos, no con opininiones personales y críticas.
Las mentiras de quién? pues si, de aquellos que pretenden causar el caos entre patriotas, aquellos que no quieren más que ver el caos rondar por la calles de inocentes y emprendedores que solo quieren liberarse de tanto odio y rencor.
La verdadera historia está en aquellos que ayudaron a construir la nación y no se vale que como ya murieron llegue alguien a insultar su memoria sin pruebas y sin nada.
Uds tienen la palabra de creer o no creer si leen este libro y deciden que es cierto, sólo contribuirán a fragmentar el país y unirse al caos, por favor, lean con cautela, y busquen la verdad, algo que se sustente en más que opiniones criticas de atacantes.
Bien, me limitaré a comentar de lo expuesto en este post.
Yo soy maestra de historia, y sabes? es algo complicado hablar de éstos temas… en principio, por que uno no se encuentra en el contexto original…
Para juzgar los hechos históricos, deberíamos colocarnos en el pensamiento de la época, y no hacerlo con las ideologías actuales.
Otra cosa… a los Estadounidenses no se les llamaba “Americanos” en aquellos años, ni México tenía tal nombre, se llamaba la Nueva España… y el no quizo nombrar “Neoespañoles” así que les llamó Americanos… que es un término correcto, ya que Americanos somos los que vivimos desde Alaska, hasta la patagonia.
Morelos era sacerdote, así que es obvio que ponga la religión católica por delante.
Sólo recuerda, que no se le puede decir a un niño de primaria que la historia de los niños héroes es un mito, que Miguel Hidalgo era mujeriego, tenía muchos hijos y que además era pésimo estratega y por eso perdieron la batalla del puente de Calderón, que Juan Nepomuceno era hijo de Morelos, que Benito Juárez trató de vender las Bajas Calidornias y el Itzmo de Tehuantepec a los gringos, que Maximiliano tenía preferencia y tendencia a ayudar a los indígenas y Carlota dedicó mucho de su tiempo en estudiar a las culturas mexicanas…
Tantas cosas que si están documentadas y que quien se interese un poco por el tema, conseguirá con facilidad.
Les recomiendo que se documenten con historiadores serios, como González y González… que no tratan de poner en ridículo la historia oficial… sino de documentar con pruebas escritas y orales lo que realmente sucedió.
Gracias