La piel y la entraña
La piel y la entraña
Ahora que el gran Julio Scherer recibió -y aceptó- el Premio Nacional de Periodismo, recordé un fragmento de su libro de entrevistas con David Alfaro Siqueiros, La Piel y la Entraña.
Siqueiros, comunista recalcitrante, no dudaba en trabajar en brigadas campesinas. Ahí conoció a un tal Macario Huízar, un hombre de los Altos de Jalisco, rojillo convencido como pocos.
A tal grado era rojillo don Macario, que sus hija y su hijo mayores se llamaban Huelga y Sindicato.
Pero el estupor de Siqueiros no tuvo comparación cuando le presentó a su bebita y le dijo con orgullo que ella se llamaría Melitancia, así con la e.