Lucerito
Se auto-jode Lucerito
Televisa lo aprovecha y se deshace de una piedra en el zapato que le andaba regateando exclusividades.
Perdón que ande en modo Chapoy-Origel, pero creo que este aparentemente insignificante evento será más trascendente de lo que se piensa para nuestra saqueada cultura mexicana.
Hace poco más de tres años le daba el adiós
al detestable Juanga, sumido en el descrédito por apoyar al candidato perdedor del PRI.
Ahora tengo el gusto de presenciar como esta dulcísima y tierna sonrisita ambulante llamada Lucerito, astringente y cagante para mis pulgas desde mi lejana adolescencia, es pulverizada por los medios mexicana. No veremos más sus lágrimas en el Teletón, no más cursis recuerdos de sus bodas televisadas, no más hipocresía. Al menos, no más hipocresía de Lucero.
Quien sabe y este sea el fin de este medioevo musical y artístico que se vive en México desde los años ’60, que empezó, roughly, con Angélica María (la novia de México) y que, espero, termine con Lucero (la novia de América).
Acostumbrado a hacer análisis de peor caso, no descartemos que Martita Sahagún se aproveche de la coyuntura y se convierta en algo así como la novia del Universo.